viernes, 18 de diciembre de 2020

Atrapada en Navidad parte 7


Dos navidades más tarde

 

—¡Ya llegaron! —gritó Amy al ver a su tío ayudando a bajar a Kenzie de la minivan.

Esa navidad, ella no tuvo una razón para comprar un boleto a Hawái, tampoco el año anterior. Su vida cambió desde que tropezó con Gabriel en el aeropuerto dos años atrás; fue lo mejor que pudo pasarle a ambos. No, estoy equivocada. Lo mejor fue descubrir, esa mañana, que Kenzie estaba embarazada. Por eso Gabriel estaba empeñado en sostener su mano hasta llevarla a salvo a la seguridad del pórtico. Porque, por mucho que insistió para que no usara tacones altos, no pudo convencerla y todos sabemos lo que sucedió hace dos navidades, cuando intentó cruzar la entrada por sí sola.

—En algún momento tendrás que soltarme. ¿Sabes eso, Gabe? —esnifó disgustada. Desde que obtuvieron los resultados, insistía en seguirla como una sombra a todas partes y eso comenzaba a estresarla. No era como si viviera cayéndose en el suelo.

—Umm, no está en mis planes. Me echaré pegamento y me uniré a ti, si es preciso —Estaba bromeando—. Prometo dejarte libre cuando entremos a casa. 

—Espera, Gabriel —pidió, antes de cruzar la puerta. Él se detuvo y la miró a los ojos—. No puedo hacer esto.

—¿No puedes qué?

—No puedo decirle a todos que tendremos un hijo —contestó con tristeza.

—¿Por qué no? —preguntó, el miedo recorriendo sus venas como un veneno. No podría soportar otro rompimiento de corazón, no viniendo de ella.

—Pregúntame de nuevo, Gabriel.

—¿Por qué no, Mackenzie?

—No eso, la otra cosa.

Él tardó en comprenderlo, era difícil centrarse cuando temía lo peor, pero al final supo a qué pregunta se refería su novia.

—¡Oh! Quieres decir que…

—Sí, Gabriel —intervino. Desde que lo conoció, cada navidad había sido mejor que la anterior y decidió que era momento de dar un paso al frente y dejar el miedo atrás—. Quiero casarme contigo.

Él sonrió mientras que su corazón daba tumbos fuertes en su pecho, no podía creer que al fin aceptara. Unos meses atrás, hizo una gran cena, le compró un anillo y se inclinó sobre su rodilla para hacerle la pregunta, pero ella dijo no. Eso pudo suponer una ruptura para su relación, pero Mack enseguida aclaró que no se sentía lista. El fracaso de su primer matrimonio le hizo pensar que había otra maldición en torno a ello y temía que eso arruinara lo que tenían. Gabriel lo entendió y siguieron con su vida como si nada hubiera pasado, viviendo su historia de amor en una linda casa que compraron entre los límites de St. Paul y Austin. Pero ahora su felicidad estaría completa, Mackenzie se casaría con él y le daría su primer hijo. Esa, sin duda, sería la mejor navidad de todas. 


Fin. 


Gracias por llegar hasta aquí y leer.  Disfruté mucho reviviendo esta historia al releerla junto a ustedes. En enero vendré con nuevos relatos inéditos que prometo serán más largos. Felices fiestas a todos. Un abrazo. 


Si deseas que siga compartiendo relatos, deja un comentario 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3 comentarios:

  1. Me encantó muchísimas gracias verdad sin duda muy buena quería más de ambos

    ResponderEliminar
  2. Graciaa por leer y comentar. Intentaré escribir más de ellos

    ResponderEliminar
  3. Quien lea este testimonio hoy debe celebrar conmigo y mi familia porque todo comenzó como una broma para algunas personas y otras dijeron que era imposible.He estado casado durante seis años sin hijos, el doctor dijo que tengo un recuento bajo de espermatozoides, así que mi esposa pidió el divorcio, estaba enferma y cansada de estar conmigo. Hice todo lo posible, pero nada funcionó. Pensé que no volvería a verla hasta que conocí a un viejo amigo mío que me contó sobre un mago llamado Dr. Igbinovia, me dio su dirección de correo electrónico y su número de móvil. Me puse en contacto con él y me aseguró que mi Esposa volvería a mí dentro de tres días si tan solo estuviera lista para pagar los impuestos. Coopero con él por solo un día y me preparó un hechizo de amor y una medicina y el último me dijo que mi esposa volverá. Muy temprano en la mañana, mi Esposa vino llorando pidiendo perdón diciendo que era obra de los demonios, así que todavía estoy asombrado por este milagro, no me lo podía imaginar, pero tan pronto como terminé de escribir, dos meses después mi mi esposa quedó embarazada fue como un milagro, así que no guardes tu vergüenza, lo hizo por mí y creo que también puede hacerlo por ti. Si necesitas su ayuda, puedes contactar su correo electrónico: doctorigbinovia93@gmail.com WhatsApp o llamarlo ahora: +12162022709 Dr.Igbinovia también trata: Infertilidad, VIH / SIDA, HERPES 1/2, CÁNCER, Hepatitis B, Si quieres Quedar embarazada

    ResponderEliminar

Sobre mi

AutoraSoy escritora de romance desde 2015 y me alegra mucho que estés aquí.
Sigue leyendo más sobre mi →